La ecografía 4D es el desarrollo tecnológico para diagnosticar más reciente y se suma al tradicional 2D y a la ecografía 3D. La realidad es que su nombre de 4D no quiere decir que añade una dimensión nueva sino que se le dio dicho nombre para diferenciarlo de la 3D que reconstruye una imagen de forma estática.
La cuarta dimensión o más bien cuarto componente añadido sería el tiempo ya que se puede obtener una serie de imágenes en 3D en movimiento, lo que permite hacer un mejor seguimiento y representar de otra manera la actividad fetal.
Esta nueva capacidad se realiza con el mismo principio físico que la ecografía tradicional y por lo tanto sigue siendo un método seguro tanto para la madre como para el niño.

Permite obtener un estudio de alta calidad en un ambiente relajado, compartiendo una experiencia única. Es posible espiar el comportamiento del feto dentro del útero, cómo puede sonreír o hacer mueca y definir con mayor precisión que una ecografía o ultrasonido tradicional, logrando así un momento de reunión familiar. De hecho es posible grabar una memoria de vídeo o almacenar imágenes seleccionadas en formato JPEG en algunos lugares, sólo hay que consultar.
En todos los casos se otorga un análisis detallado de la anatomía fetal, incluyendo la ecocardiografía, el diagnóstico prenatal por médico capacitado. De este modo, se obtiene una alta sensibilidad de diagnóstico de condiciones fetales. También todo está unido al feto y el líquido amniótico, placenta, cordón umbilical, se evaluaron paredes del útero, cuello del útero y los ovarios.
La ecografia 4d se puede realizar a cualquier edad gestacional desde 12 semanas hasta el final del tercer trimestre. Se realiza de manera intravaginal en el primer trimestre mediante el uso de transductores y luego mediante la forma abdominal apropiada.
A comienzos del segundo trimestre se obtiene una visión más integral del feto en su entorno, y como el embarazo progresa el campo de visión se reduce pero resultan más definidos y maduros sus rasgos faciales. Hacia el final del embarazo el tamaño del feto, la reducción proporcional en el líquido amniótico, la posición fetal y la mineralización del hueso compacto, disminuyen las condiciones y calidad de visualización.
La edad ideal para la visualización puede decirse que es entre las 23 a 27 semanas de gestación, donde la proporción de líquido amniótico es el tamaño fetal adecuado e intermedio.
También debemos saber que hay situaciones que limitan la visualización y no todas las imágenes tienen la misma definición. Por ejemplo, la disminución del líquido amniótico, la posición del feto, de la placenta o las condiciones maternas determinan la imagen.
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